Aquel ciclón de 1927

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El 10 de septiembre de 1927, un terrible huracán —entonces los ciclones no tenían nombres— causó grandes destrozos en Mazatlán y en buena parte de las poblaciones situadas cerca y no tan cerca de la costa del Océano Pacífico, donde las lluvias fueron abundantes.

En nuestra ciudad, los daños fueron sobretodo materiales, ya que sólo figura en la cuenta de los que perdieron la vida, un niño que “caminaba por el malecón de Olas Altas cuando una ola se lo llevó” (Eduardo Valadés, Noroeste 10 de septiembre de 2015). Las olas alcanzaron una altura de siete metros y medio las cuales inundaron por completo la calle frente al mar.

“Hace muchos, muchísimos años, septiembre era un mes de lluvias constantes en Mazatlán, tanto así que los días 9, 10, 11 y 12 de dicho mes de 1927, cayeron aguaceros ininterrumpidos acompañados de ráfagas de vientos huracanados, lo que hacía rugir el mar de un modo impresionante”, reseña Leopoldo Reyes Ruiz en El Debate del 6 de septiembre de 2001, conforme da constancia Mario Arturo Huerta en sus “Memorias” en Noroeste-Mazatlán del 7 de enero de 2016.

Que sea el carnavalero Reyes Ruiz, “Pepegrillo, quien termine de contarnos la historia:

“En esa ocasión, el mar elevó su nivel y se salió de su lecho en la rada de Olas Altas, en donde las olas brincaban hasta alcanzar las bancas entonces en el malecón. Allí reventaban las olas. Fue tal la furia del mar embravecido, que socavó el malecón y removió las enormes piedras del terraplén del muro de contención y ocasionó que uno de esos peñascos de la base fuera a dar contra la puerta del hotel Belmar. El asfalto del paseo se resquebrajó y quedó inservible. Lo mismo pasó con el piso del Malecón.

No, si los ciclones siempre han rondado Mazatlán. ¿A poco creían que el Olivia, el Ismael y ahora el Newton son los únicos que nos han visitado con sus lluvias y sus vientos?

Entrada armada por Juan Lizárraga Tisnado para Reporte Naranja

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