Cumpleaños 86 del doctor Werner, educador para la discapacidad, autor del libro ‘Donde no hay doctor’

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  • David Werner nació el 26 de agosto de 1934 en Cincinnati, Ohio, Estados Unidos
  • Autor del libro “Donde no hay doctor” (1970), ha rehabilitado a personas con discapacidad, primero en Ajoya y luego en Coyotitán, San Ignacio.

Ajoya, tierra de promisión para los seres minusválidos

Reportaje de Juan Lizárraga publicado en NOROESTE-Mazatlán el 7 de julio de 1983.

Como que el sentimiento se inunda de poemas sombríos, de conmociones espirituales, de lágrimas compasivas y más que nada de un extraño regocijo, al presenciar la fraternal abnegación de los deshabilitados física y mentalmente en su esfuerzo redentor por rectificar y endulzar los refuerzos amargos que los errores y las equivocaciones de la creación han tenido para ellos.

Está en Ajoya la amorosa fraternidad, en Ajoya, San Ignacio. Está entre las arrugas profundas y viejas, de 80 millones de años, que se hizo la propia tierra con violentas erupciones, agitadas conmociones que dieron origen a los hundimientos, a los rompimientos, a las fallas de la Sierra Madre Occidental en ese lugar del sur de Sinaloa.

Ajoya, originalmente una comunidad indígena que significa algo así como “situada en un hoyo, entre cerros” es el lugar del sur. Pueblo antiquísimo, como Cabazán, San Juan, Santa Apolonia, San Agustín, San Ignacio, que escapó al bautizo de los jesuitas.

A treinta kilómetros al norte de San Ignacio, como dormido entre cerros, se encuentra este pueblo pequeño.

SIGUIENDO EL OLOR DE LAS FLORES Y EL VUELO DE LOS PÁJAROS

En Ajoya funciona el PROJIMO. Y poco se sabe de él. Programa de Rehabilitación Organizada para Jóvenes Incapacitados de México Occidental, significa la humanística palabra.

David Werner, un norteamericano a quien usted debe conocer a través de su libro titulado “Donde no hay doctor”, fue quien dio a luz este programa y ahí, en el local del PROJIMO, lo entrevistamos.

¿Cómo surgió el programa de rehabilitación?

“Es consecuencia de un proyecto llamado “Proyecto Piaxtla”, en el que se impartían conocimientos generales a los campesinos, de medicina, de enseñanza escolar, con la intención de que estos jóvenes se convirtieran en promotores”, explica Werner con un español perfectamente entendible.

Añade que “empezamos a enfocar a niños con problemas físicos —el entrevistado tiene este problema en una de sus manos— y se dieron cuenta de que muchos de ellos no necesitaban ni cirugía. Llegó gente de todas partes, enfermos de secuela de polio, artritis, parálisis cerebral, empezaron a llegar”. Así surge el PROJIMO.

¿Por qué exactamente en Ajoya, donde comienza la sierra? Fue mera casualidad. Hace dieciocho años, Werner quería aplicar sus conocimientos de biología obtenidos en una universidad de su país. Y entró hacia la sierra, por San Ignacio, para estudiar a las flores y a los pájaros. Amante de la naturaleza, le impresionó el lugar y más que todo, el buen trato que le dieron los serranos, entre quienes había muchos problemas de salud, pero fáciles de curar. Así que, terminados sus estudios, volvió para ayudarlos.

SE HACE SALUD AL ANDAR, PASO A PASO, CON TROPIEZO

¿Qué es el PROJIMO, en qué consiste?

El doctor Werner resume en tres sus funciones: primero capacitar a los familiares de los deshabilitados, luego aplicar fisioterapia y por último enseñarlos a trabajar.

Uno. Capacitar a la familia porque esto ayuda a que el minusválido logre la autosuficiencia. Los padres aman mucho a sus hijos y los sobreprotegen,hacen todo por ellos y ahí está lo grave; ellos, lentamente, deben aprender a comer, a bañarse, a vestirse. Los padres no van a vivir siempre y los minusválidos deben aprender a servirse y a servir a los demás, de sr posible.

Dos. Se invita a fisioterapistas de Stanford y ya en el PROJIMO existen elementos preparatorios de entre los mismos deshabilitados que saben aplicar los ejercicios adecuados, y

Tres. Trabajo. Entre los mismos miembros del PROJIMO se ha seleccionado un equipo que se dedica a la construcción de aparatos ortopédicos. Ellos se han preparado en la ciudad de México, en Toluca y en el extranjero, pues han asistido a Estados Unidos, a Tailandia y a Nicaragua a través de un grupo de Revolucionarios Inhabilitados.

El equipo está integrado por jóvenes de la región, todos ellos con problemas físicos o mentales que encuentran en Ajoya un lugar de identificación y comodidad personal entre sus compañeros.

Roberto Fajardo es el coordinador y están Javier Gárate, Marcelo Acevedo, concepción Rubio, Javier Valverde, Leopoldo Leyva, Inés Ochoa, Ramón León, Salvador Alarcón y Adolfo Manjarrez.

Ellos atienden a sus compañeros con parálisis infantil, parálisis cerebral, problemas causados por accidentes, artritis juvenil, espina dorsal bífida, distrofia muscular, miembros amputados, deformidades de nacimiento, mongolismo, desarrollo tardado; hacen yeso y enyesan y desenyesan, construyen los instrumentos ortopédicos. Ellos.

No se había hecho público el PROJIMO y así llegaba gente de todos lados, de Sinaloa y de los estados vecinos.

El programa es joven y se han atendido aproximadamente 220 casos.

Hoy se cuenta con el apoyo del hospital Shriner, de California, a donde son trasladados los niños o los adultos que puedan aliviar su mal con cirugía. Los gastos corren por cuenta del hospital.

No hay trasfondo en nada de esto. El caciquismo de la región no tiene nada que temer, al menos que el hecho de que un pueblo esté sano sea peligro para su existencia; tampoco el luchador social debe ver a un agente de la CIA en este proyecto.

El objetivo único del PROJIMO es servir al prójimo más necesitado con un servicio de calidad, muy barato, aunque les duela a los dementes que con estos servicios sólo buscan acrecentar sus riquezas. Claro, son algunos dueños de hospitales y profesionales de la salud. FIN DEL REPOTAJE.

DAVID WERNER (nacido en 1934), biólogo de formación y educador de profesión, ha trabajado por décadas por las familias campesinas pobres de las montañas de México occidental, para proteger su salud y sus derechos. Durante muchos años se ha enfocado en el cuidado de la salud del pueblo, la rehabilitación basada en la comunidad, y las iniciativas de Niño a Niño de la salud en el llamado tercer mundo, especialmente en México. El Proyecto Piaxtla, dirigido por los propios campesinos y del cual Werner ha sido promotor y asesor desde 1965, ha contribuido a la conceptualización y evolución de la Atención Primaria de Salud.Los tres principales libros que ha escrito e ilustrado -Donde No Hay Doctor, Aprendiendo a Promover la Salud y El Niño Campesino Deshabilitado- se encuentran entre los más ampliamente utilizados en el campo de la promoción de la salud comunitaria y la rehabilitación basada en la comunidad. En las últimas décadas, David Werner se fue involucrando progresivamente en los factores sociales, políticos y económicos, tanto locales como mundiales, que afectan a la vida y a la salud de los pobres. Ha trabajado en más de 50 países, en su mayoría países en desarrollo, facilitando talleres, programas de capacitación, y “educación de la salud para el cambio”. Ha sido consultor de UNICEF, la OMS, el Cuerpo de Paz, el PNUD y ONU- CESPAP y varios gobiernos estatales y federales que van desde México a la India e Irán. David Werner ha recibido varios premios por su trabajo de campo, incluyendo el primer Premio Internacional de Educación para la Salud de la Organización Mundial de la Salud, el «genius fellowship» de la Fundación MacArthur en 1991 y el Premio Christopherson de Salud Infantil Internacional de la Academia Americana de Pediatría. Es miembro fundador del Consejo Internacional para la Salud de los Pueblos.

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