COMPLICIDAD, COMPLACENCIA O NEGOCIACIÓN

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Blanca Nieves Palacios Barreda

Acostumbrados como estamos los mexicanos a que, donde mayormente se da la corrupción, es en los círculos donde se debe aplicar la justicia, con un rigor imparcial y apegado al marco legal, mediante el que, nos regimos como sociedad, las voces de indignación ante la forma en que se ha llevado el caso de, Emilio Lozoya Austin, más conocido hoy como “el odebrech”, contrastando de manera radical como es que se aplica la ley, según el delincuente del que se trate, se ha dejado sentir entre la ciudadanía.

Como lo que prevalece en nuestro país, México, es la ignorancia, no solo de las leyes, sino de todo lo que acontece, en lo que, al petróleo, gas, electricidad, minas, aguas, distribución de nuestros impuestos, (aunque hoy les nombran, “contribuciones”) etc., resulta fácil engañar; así pues llega, extraditado de España, Emilio Lozoya Austin, un ex funcionario de alto nivel, nada más y nada menos que, quien fuera Director de Petróleos Mexicanos (PEMEX), una empresa propiedad de los mexicanos, que fuera nacionalizada durante el sexenio del Gral. Lázaro Cárdenas, con la aprobación y ayuda económica del pueblo, para caer en manos de gente sin escrúpulos, que traicionando todo precepto nacionalista y legal, quienes han detentado el poder, priistas y panistas, fue tomada ésta empresa, como si fuera de su exclusiva propiedad, haciéndose de fortunas inimaginables.

No hubo presentación ante los afectados, los mexicanos, de este delincuente, fue recibido secretamente por las autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) e instalado en uno de los mejores hospitales, porque el señor, padecía, gastritis y/o colitis; durante más de quince días la expectación de los mexicanos crecía, en torno a este evento a todas luces, irregular, por decir lo menos.

Se le llamó, “testigo colaborador”, una figura legal que nos era desconocida y como si se tratara de, “servicio a domicilio”, las autoridades fueron a su habitación del Hospital a tomar su declaración; tras esto, fue “arraigado en su domicilio” y con una pulsera localizadora; la burla no podría ser mayor. Se rumora, que es probable que, “sus delitos hayan prescrito” y, como a un delincuente, no se le puede juzgar dos veces por el mismo delito, será quizá la justificación para su liberación total y, dar cumplimiento a una supuesta negociación.

Ante esto, uno de los mayores implicados en este brutal saqueo que se hizo a la nación, el ex presidente, Enrique Peña Nieto, se presta igualmente, a, rendir declaración contra quien lo acusa, “el odebrech”, esta es la telenovela con la que, hoy por hoy, se mantiene muy entretenido a los espectadores y/o mexicanos.

Es de señalarse con claridad meridiana que, cuando de México se trata, cuando es al país al que han saqueado, robado y entregado mediante, “contratos espurios” los bienes de todos los mexicanos, no hay prescripción, en materia legal, que valga, ni pretexto de que, doble juicio no procede, porque surgirá entonces el juicio del pueblo, que se las sabe cobrar.

La exigencia de los mexicanos a la FGR, presidida por el Dr. Alejandro Gertz Manero, es que, sin subterfugios, sin engaños ni negociaciones, se castigue a los responsables, sin distinción, porque quien comete robos es un delincuente y, si este robo se hace al pueblo de México, es un traidor a la patria.

Por lo tanto, no es válido que el presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sobre quien recae la esperanza de los mexicanos de una verdadera aplicación de la ley, exima de tales responsabilidades a ex presidentes como: Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón y empiece a otorgar perdones, cuando este perdón, correspondería al pueblo otorgarlo; ¿Por qué esperar que el pueblo haga justicia por su propia mano?

bnpb146@hotmail.com

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