Andrés Manuel no invierte en guarderías. Por J. Humberto Cossío R.

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El presidente de México prefiere los asilos.
Referiré las edades de los que han colaborado como secretarios y órganos independientes.
Alejandro Gertz Manero Fiscal General de la República tiene 81 años.
Manuel Bartlett Díaz se machaca 84.
Arturo Romo 78 años.
Miguel Torruco 68 abriles.
Jorge Carlos Alcocer 74 años cumplidos.
Carlos Manuel Urzúa ya cumplió 65 y su relevo Arturo Herrera 53 añitos.
General Luís Crescencio Sandoval 60.
José Rafael Ojeda Durán (Almirante) 66 años.
Javier Jiménez Espriú se machaca 82 cumpleaños.
Jorge Arganis Díaz Leal, relevo de Espriú 77 abriles.
Olga Sánchez Cordero ya es madurita con 73 festejos.
Marcelo Ebrard llegó felizmente a los 60 añejos.
Víctor Villalobos Arámbula es setentón.
Alfonso Durazo lleva 66 años a cuestas.
Esteban Moctezuma 65 años.
Los juveniles del grupo serían el General Luís Crescencio Sandoval, Marcelo Ebrard y por supuesto que el morrito Arturo herrera con apenas 53.
Casi me caigo del sillón.
Suman entre todos 1122 años lo que significan once siglos y casi la mitad de otro.
Por eso digo que Andrés Manuel desapareció las guarderías y arropó con mucha ternura a las gentes de bastante edad de la cuarta transformación.
Faltan varios secretarios de Estado, pero me conformé con este grupo y lo pongo a su consideración.
Todos los nombrados usan pañales.
Unos por veteranos y los otros por ser unos niños en comparación con sus compañeros de gabinete.
El presidente de México tiene 66 años y en noviembre cumple sus sesenta y siete.
Lo que eleva al gabinete a 1188 que significan una cercanía absoluta a los 12 siglos.
Me asombra que solo haya renuncias y ningún fallecimiento entre la plebada que forma el gobierno de la cuarta transformación.
Me imagino que los viejitos deben comer sopitas blanditas de tortilla, avenita con leche caliente y su tacita de chocolate que no falte.
El gerolán debe ser su energético de cabecera.
Y por supuesto que la mayoría duerme bien tapado y con gruesas medias para no resfriarse.
Nuestro presidente cambió a los infantes por los ancianos.
Les quitó sus guarderías y abrió las puertas de Palacio nacional para convertirlo en asilo.
La geriatría triunfó sobre la pediatría y por eso los dejaron sin las guarderías a los y las plebes de las madres y varones que trabajan.
Presidente viejo, gabinete de la quinta edad.
Hasta mañana.

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