CHALE SALAZAR y las batallas para publicar su ÁLBUM DEL RECUERDO

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  • Carlos Salazar nació en Mazatlán en 1908; murió el 25 de julio de 1994.
  • Le rendimos homenaje a través de la presentación de Juan Lizárraga al número 35 de la revista.

UNA REVISTA INDISPENSABLE

No puede el ánimo tener disposición más que para elogiar la tarea que

—sin que se lo recomiende otra cosa que no sea su apego a los recuerdos del pasado— se ha echado a cuestas Carlos Chale Salazar.

Sabemos, comprendemos, los sacrificios que realiza: desde embriagarse de nostalgia para traer a su mente, a sus manos, el pasado, obtener el material gráfico e imprimirlo sobre el papel hasta su distribución. Lo sabemos no sólo porque en cada número de su para todos querido ÁLBUM DEL RECUERDO, nos habla de los obstáculos económicos contra los que se enfrenta en su acertado empeño.

Lo sabemos.

Quéjese Chale, pero que no nos prive de su revista mientras le dure la existencia, porque es leída con avidez no sólo  por aquellos que gustan de los agradables sufrimientos que produce la evocación de la ausencia de una vida que ya no volverá, de vivencias, de experiencias que no se repetirán jamás. También, quienes somos parte de esta época convulsiva y caótica, gustamos alimentarnos del pasado, no para vivir en él, sino para orientarnos, para entender el por qué de nuestro presente y saber un poco la dirección hacia dónde vamos.

Cierto, conocer el pasado no nos motivará a retornar a “aquellos tiempos”. Es imposible. Sí en la medida de nuestras posibilidades, a conservar estos recuerdos en el archivo de la humanidad, que es la escritura o en los edificios antiguos. Sí a ubicarnos para continuar nuestro que hacer dentro de la tradición sinaloense, plena de amor a la vida; sí a rescatar nuestro pasado para asimilarlo y vivir así nuestro presente y nuestro futuro.

Y no hay chovinismo, no hay cursilería nacionalista. Hablamos de Mazatlán como hablaríamos de América en la que estamos insertados, a la que vivimos uncidos geográfica, sentimental y espiritualmente.

Por eso, lector, digámosle, desde su propia revista, en la calle cuando lo veamos caminar apacible, a paso rítmico, con su sombrero “alcaponado”, modesta pero elegantemente,  vestido; cuando lo oigamos lamentarse de que por la crisis será difícil continuar con su ÁLBUM DEL RECUERDO, digámosle, si queremos conocer el pasado deportivo, social y cultural de Mazatlán:

¡Adelante, Chale Salazar!

JUAN LIZÁRRAGA T. Mazatlán, mayo de 1985.  

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