JOAQUÍN PARDAVÉ, actor, director, cantautor, compositor, comediante y guionista de la Época de Oro del cine mexicano

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Joaquín Pardavé Arce nació el 30 de septiembre de 1900 en Pénjamo, Guanajuato; murió en la Ciudad de México el 20 de julio de 1955.

“Soy de Pénjamo…’ dice una popular canción y nadie tiene más derecho que yo de cantarla. Para que sepan, nací en Pénjamo, Guanajuato —el 30 de septiembre de 1900—, donde mis padres —el actor Joaquín Pardavé Bernal y la bailarina Delfina Arce Contreras, dos españoles que llegaron a México con la compañía teatral Betril— trabajaban en un teatro de ese lugar.”

Tras la muerte de su madre (1916) decidió establecerse en la ciudad de Monterrey en donde trabajó como telegrafista en Ferrocarriles Nacionales de México, ahí compuso la canción “Carmen” dedicada a su novia Carmen Delgado. Tres años después, regresa a la capital mexicana al enterarse de la muerte de su padre.

A los 18 años Joaquín Pardavé siguió los pasos de sus padres. Inició su carrera como actor en la zarzuela Los sobrinos del capitán Grant, en la compañía de su tío Carlos Pardavé cuando éste le pidió suplir a un actor. Posteriormente ingresó a la compañía de José Campillo, en donde conoció e hizo mancuerna por 12 años, a Roberto Panzón Soto. Su primer papel en esta compañía fue en la zarzuela “La banda de las trompetas” (1920), para más tarde triunfar con la famosa Revista Mexican Rataplán (1925).

Su mayor éxito era el de caracterizar papeles cómicos en donde ridiculizaba a los estadounidenses y orientales. Pardavé comentó en una entrevista acerca de sus caracterizaciones como oriental y como loco, por ejemplo: “Tengo un amigo que me enseñó a hablar como los chinos […]” y acerca del loco confesó: “Hace mucho tiempo […] mi familia fue a Toluca donde conocí a unas muchachas que tenían un hermano loco, un pobre hombre que sentía delirio de grandeza y que, de improviso inflaba el pecho, ahuecaba la voz y se sentía Caruso. Otra, se soñaba Gengis-Kan y echando mano de una escoba sostenía duelos terribles con la pared. Recordé entonces al loco de Toluca, busqué un traje adecuado y lo demás fue sencillo (…)”.

En esta época conoce a la actriz Soledad García Rebollo con quien más tarde contrajo matrimonio, el 26 de octubre de 1925 y a la que le compuso la canción “Varita de nardo” (1928). Creó a Don Susanito Peñafiel y Somellera, en la revista musical Tradiciones que perduran, personaje que posteriormente caracterizó en el cine con mucho éxito.

Su primera incursión como actor en el cine fue en Viaje redondo (Dir. José Manuel Ramos, 1919). Otros títulos en los que participó como actor fueron: El águila y el nopal (Dir. Miguel Contreras Torres, 1929); Águilas frente al sol (Dir. Antonio Moreno, 1932); La zandunga (Dir. Fernando de Fuentes, 1937); La tía de las muchachas (Dir. Juan Bustillo Oro, 1938); En tiempos de Don Porfirio / Melodías de antaño (Dir. Juan Bustillo Oro, 1939); Ahí está el detalle (Dir. Juan Bustillo Oro, 1940); ¡Ay, qué tiempos señor don Simón! (Dir. Julio Bracho, 1941); Yo bailé con don Porfirio (Dir. Gilberto Martínez Solares, 1942). En 1942 debuta como director con la cinta El baisano Jalil y a partir de entonces se convirtió en el director, actor y guionista de varias películas.

Entre las películas que dirigió destacan: Adiós juventud (1943); La virgen moderna (1945); Soy charro de rancho grande (1947); Primero soy mexicano (1950); Doña Mariquita de mi corazón (1952); y Secreto profesional (1954).

Otras de sus películas, en las cuales destaca su actuación son: El sombrero de tres picos / El amor de las casadas (Dir. Juan Bustillo Oro, 1943); El gran Makakikus (Dir. Humberto Gómez Landero, 1944); México de mis recuerdos (Dir. Juan Bustillo Oro, 1944) en la que interpreta al inolvidable Don Susanito. Azahares para tu boda (Dir. Julián Soler, 1950); Pueblo, canto y esperanza (Dir. Julián Soler / Alfredo B. Crevenna / Rogelio A. González, 1954); El mil amores (Dir. Rogelio A. González, 1954); Medias de seda (Dir, Miguel Morayta, 1955) y dos cintas póstumas que dejó inconclusas Club de señoritas (Dir. Gilberto Martínez Solares, 1955) y La virtud desnuda (Dir. José Díaz Morales, 1955).

Como ya mencionamos Pardavé también fue compositor. Entre su repertorio musical destacan: Varita de nardo (1928); Ventanita morada (1928); Negra consentida (1929); Cholita (1930); Florecita de retama (1930); Falsa (1931); No hagas llorar a esa mujer (1931); Qué bonito par de ojitos (1932); Bésame en la boca (1933); Tus cabellos (1934); Aburrido me voy (1937); Por fin cuándo (1937); La Panchita (1937) canción popularizada por la intérprete Lucha Reyes; Pénjamo, Carmen, Caminito de la sierra y Soy virgencita.

Otros intérpretes que popularizaron las canciones de Pardavé fueron: Juan Arvizu, Guty Cárdenas, Emilio Tuero, Luis G. Roldán y Lola Beltrán.

Dentro de su obra como escritor de cine podemos mencionar aquellas que también dirigió como: El baisano Jalil (1942); Los hijos de don Venancio (1943) y El casto Susano (1952); además de: Ojos de juventud (Dir. Emilio Gómez Muriel, 1948); Una gallega en México (Dir. Julián Soler, 1949) por mencionar sólo algunas.

Joaquín Pardavé participó además en la radio y televisión. Algunas actuaciones memorables fueron, en 1937 en la XEW al lado de Pedro de Lille en el programa La hora azul y a mediados de los años 40, en El programa de Don Susanito al lado de Fernando Soler. Antes de su muerte, otra de sus actuaciones memorables fue su participación como payaso en el programa televisivo Noches de circo (1955).

Murió en la Ciudad de México el 20 de julio de 1955 a causa de una embolia.

Mito de que lo entierran vivo. Uno de los pasajes de mayor revuelo del penjamense, fue cuando falleció a la edad de 55 años, porque un periódico de la época, publicó que Joaquín Pardavé, había sido exhumado y al momento de hacerlo la caja tenía rasguños, el cuerpo estaba boca abajo y había sangre.

Se dice que el actor padecía de ataques catalépticos, condición que dificulta delimitar con claridad entre la vida de la muerte y al revisarlo todo coincidía que había muerto, pero supuestamente el médico que era de confianza al enterarse de la noticia, pidió la exhumación y de ahí otras teorías como el haberlo sacado para extraer el testamento o un billete de lotería que formaron parte del mito.

A la fecha y a pesar de que sus familiares desmintieron la información, tampoco fue creída, debido a que ninguna persona vio el ataúd abierto del artista del que se recuerda el amor que tuvo por Pénjamo, a pesar de que vivió solamente por unos meses junto a sus padres.

Tomado de Facebook: “Actores del cine de la época de oro del cine mexicano“.

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