SE DESATAN LAS PASIONES

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Dijo en su tiempo el apreciado y respetado Maestro sinaloense Liberato Terán Olguín (qepd): “quienes asumimos el reto de votar por Fox, candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), el 2 de julio de 2000, queríamos que el nuevo presidente no se echara en brazos de la iglesia, los empresarios, los banqueros, los E.U.”; dos años después, sostendría: “al no concretarse ni mínimamente expectativas como las que en la coyuntura electoral de 2000 abrigamos, debemos ser resueltos y enfáticos en la crítica”, (prólogo al texto: México después del Cambio… ¿Cambió?)

Tal pensamiento del 2000, sería el de millones de mexicanos en el 2019, con el ascenso de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a la Presidencia de la República de México, porque la esperanza de un verdadero cambio con Fox, se vio frustrada desde el mismo inicio de su mandato, cuando declaró que: “cogobernaría con el Partido Revolucionario Institucional (PRI)”. La desilusión y la impotencia, sumergió a los mexicanos en un estado de inacción, que llevó a permitir un nuevo fraude electoral en el 2006 y, el regreso del PRI al poder en el 2012, mismo que nunca dejó en los desgobiernos del PAN.

Hoy en el 2020 y, tras escaso año y medio de éste nuevo gobierno, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), convertido en Partido político, que llevara a la presidencia a su líder, AMLO, resiente la oportunista y perversa intromisión, de personas provenientes de la clase empresarial, del PRI, PAN y sus Partidos rémoras, que han visto en ese “abrir puertas”, la oportunidad para desestabilizar y “derrocar” a un gobierno legítimamente electo.

La esperanza de muchos por un verdadero cambio, tan necesario en nuestro país, se aferra a ignorar la descomposición que hoy, a un año de las elecciones intermedias, en las que se elegirán Diputados, Gobernadores y presidentes municipales (en algunos Estados), aflora al interior de MORENA, porque ha sido un verdadero error político el integrar a personajes que antaño se declaraban abiertamente enemigos del presidente, hasta en el gabinete que él mismo preside.

Hoy, todo problema y amenaza al nuevo gobierno, se ve opacado por la desmedida ambición de controlar al Partido MORENA y beneficiarse de sus millonarias prerrogativas; hoy el afán de continuar en los puestos de elección popular es la prioridad, la relección aprobada por esos mismos, “representantes populares”, que no difieren de los que hemos padecido por décadas, se los permiten; hoy toda acción se hace en función de intereses electorales.

Los movimientos políticos de quienes hoy son la oposición, se dan a la luz de todos, por ejemplo: FRENAA, (Frente Nacional Anti Amlo); BOA, (Bloque Opositor Amlo); TUCA (Todos Unidos Contra Amlo); mexicanos Contra la Corrupción y se ha llegado al deshonroso propósito, por parte de algunos miembros de la clase empresarial, encabezada por el presidente de la COPÁRMEX, Gustavo de Hoyos de, mediante videoconferencia acusar a AMLO, de ser un “populista”, ante el Rey de España, Felipe VI.

Por su parte no es de dudarse que, el Instituto Nacional Electoral (INE) otro frente enemigo del actual presidente, otorgue el registro a Partidos que ya lo perdieron -gatopardismo vil- y a los nuevos que lo buscan con desesperación, para ser: “verdaderos y dignos” contendientes de AMLO, como por ejemplo, el Partido México Libre, cuyos propietarios son, Felipe Calderón y Margarita Zavala; Redes Sociales Progresistas, de Elba Esther Gordillo; Alternativa, del panista convertido a morenista, Manuel Espino; Fuerza Social por México, del “dirigente ” y senador suplente Pedro Haces, ex priista hoy morenista, siguiéndole otros, que ven en ese registro, la forma de seguir obteniendo millones de pesos para su adecuada manutención; o sea “nuevos Partidos con viejos políticos”.

Permitidos siguen siendo, los insultantes sueldos que reciben, funcionarios de la misma calaña que, tras “amparos”, otorgados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), siguen sangrando a un erario conformado por ciudadanos mexicanos que, padecen la miseria, el hambre y la desigualdad institucionalizada.

La ciudadanía no pierde de vista ni deja de darle importancia a esos movimientos de la oposición que el presidente minimiza, como: la defensa que hace de personajes indefendibles, como es el caso de, Manuel Barttlet, Alfonso Romo; Carlos Slim; Napoleón Gómez Urrutia; Alfonso Durazo, Raúl Salinas Pliego, por señalar algunos; a las deudas adquiridas; a los incesantes señalamientos de corrupción de gobiernos anteriores, sin que se actúe debidamente en la aplicación de la justicia; a la división constante entre el medio periodístico; a la inseguridad y violencia galopante.

Al lema morenista de: no mentir, no robar, no traicionar, habría que agregarle el de: no dividir, y aplicarlos a plenitud; desterrar de su vocabulario la auto adjetivación de: “soy terco y obstinado”, porque pareciera enviar el mensaje de: “no los oigo, ni les hago caso”; de no hacer los cambios que la ciudadanía espera, los resultados podrían ser catastróficos, pues el presidente se quedaría sin su fuerza de apoyo: el pueblo, que no tiene ni dinero ni armas para defenderlo.

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