Don Rafael de la Vega y Rábago muere en Santa Anita, el 5 de junio de 1849

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Don Rafael de la Vega fue miembro de una familia que destacó en el panorama político de Sinaloa desde 1827 hasta 1863.

Cuatro miembros de esa familia llegaron a ser gobernadores del estado. Don Rafael de la Vega y Rábago aparece como Gobernador Constitucional por primera vez el 24 de abril de 1845.

Se separa del puesto el 17 de noviembre del mismo año y el 12 de enero del siguiente, se le niega el ministerio. El prefecto Mariano Martínez lo redujo a prisión por una noche poniéndolo en libertad al día siguiente.

El 27 de febrero vuelve hacerse cargo del mando. El 27 de mayo en igual forma y el 6 de agosto aparece de nuevo como Gobernador, gracias a las elecciones del 2 de noviembre que diera lugar a la asamblea legislativa que lo declaró Gobernador Constitucional (21 de noviembre de 1846).

Al declarar electo al C. D. José Ezquerro, D. Rafael de la Vega dio por terminada su actuación enjuiciándolo la historia en esta forma: “fue el más capaz de los Gobernadores que de dicha familia hubo en el Estado.

Era generoso, de buena índole y muy solícito por el agradecimiento de Culiacán. En cambio, no había, durante su administración, regularidad para el manejo de la Hacienda Pública; la justicia casi siempre se administraba al antojo de los intereses y empeños de la familia de que era el jefe, y la cual aumentó sus riquezas en ese tiempo; las elecciones se hacían en todo el Estado en las casas de sus agentes, de donde a menudo salían confeccionadas sin apercibirse el pueblo de la completa suplantación de sus votos; el contrabando estaba a la orden del día; no se pagaban sus sueldos sino a pocos favorecidos; la venalidad de las autoridades y empleados estaba muy generalizada y en los distritos no se promovía ninguna mejora material” (Eustaquio Buelna).

Don Rafael era el más destacado de la familia. “Hombre de talento, educado en Europa y bien intencionado, vio elevarse su estrella política cuando fue electo diputado al Primer Congreso Constituyente del Estado y tal vez hubiera hecho una buena labor de no haberse interpuesto los intereses de la facción veguista.

Su actuación durante la guerra de intervención en 1847 fue patriótica y a la altura de las circunstancias, y en recompensa a ello, fue declarado Benemérito del Estado, siendo el primer ciudadano que recibió este honor. Por desgracia, tan distinguida designación le fue otorgada por un Congreso en que Predominaron sus familiares.

Murió el 5 de junio de 1849 en el pueblo de Santa Anita, D. F. (Versiones de otros historiadores sostienen que se trata de Santa Anita, Cosalá, a donde viajaba constantemente para supervisar sus empresas mineras. Sus restos  fueron trasladados al panteón San Juan Nepomuceno de Culiacán).

ANTECEDENTES FAMILIARES

Los descendientes de los Vega aparecen en Culiacán a mediados del Siglo XVIII, representados por D. Baltasar de la Vega Colón y Portugal y su esposa doña Ana Irene de la Puente y Villegas.

Sus hijos, que fueron originarios de la Villa de San Miguel, se unieron en matrimonio con damas de la clase dominante. Uno de los descendientes de D. Baltasar llamado José María de la Vega, casó con doña Isidora Rábago (de los Condes de Rábago), y tuvo, entre otros muchos hijos, a D. Rafael, D. Francisco y D. Manuel, que fueron el núcleo del plan político que usufructuó los destinos de Sinaloa pues la administración pública estaba compuesta de primos, cuñados y demás familiares, formando un gobierno de carro completo.

Los tres hermanos fueron Gobernadores del Estado; pero la figura principal fue la de don Rafael, conceptuado como el cerebro de la familia, ya que se mostró como el más capaz.

La familia se extendió por el norte del Estado, siendo el máximo exponente de esta rama el pintoresco D. Plácido Vega, quien también dominó a Sinaloa, pero sin dejar meter las manos a sus familiares de Culiacán.

La actuación del veguismo, está lleno de luces y sombras; de hechos pintorescos y de pinceladas positivas en un fondo negativo. Los choques del clan con el fanfarrón comandante neogranadino Heracleo Núñez pusieron un calosfrío de emoción a los culiacanenses, Núñez se reveló como el más implacable enemigo de los Vega; pero la pugna llegó al final cuando el puñal pagado por la facción hizo que el telón bajara para el comandante.

También los pleitos entre los Vega y la familia Díez Martínez llenaron de pánico a los habitantes de la Villa, pues continuamente la gente de ambas partes se tramaba en verdaderos combates poniendo en peligro al vecindario.

Es indudable que el poderío de los Vega fue nefasto para el Estado pero tampoco puede negarse que llena una época de interés y colorido en la Historia Sinaloense.

Fuente: García Sepúlveda, Luis Antonio. Efemérides Sinaloenses. Culiacán, 2010. Tomado de: Archivo histórico General del Estado de Sinaloa. https://www.facebook.com/ahgsin/photos/a.299622360097025/1863850183674227/?type=1&theater

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