Héctor R. Olea (1909-1996), biógrafo y ensayista de la historia de Sinaloa

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Héctor Rosendo Olea Castaños nació en Badiraguato el 20 de agosto de 1909; murió en la ciudad de México el 25 de mayo de 1996.

En Culiacán conoció en ese tiempo a los poetas Chuy Andrade y Baltazar Izaguirre Rojo, así como a Alberto Vega Olazábal, y soñó con ser poeta. Se exilió en Puebla cuando se amnistió a los renovadores escobaristas en 1930.

Escribió una pequeña biografía del ingeniero Juan de Dios Bátiz. Cinco años después publicó un folleto de 68 páginas con la Historia de la primera imprenta en las provincias de Sonora y Sinaloa, que sería de gran utilidad para conocer el origen del periodismo sinaloense. Su segunda obra fue Infidencias de fray Bernardo del Espíritu Santo, quinto obispo de Sonora y Sinaloa.

En 1949 la UNAM editó su tesis sobre Las verdaderas fuentes históricas del Derecho Constitucional Mexicano. Con la ayuda del entonces gobernador, escribió su novela Las andanzas del marqués de San Basilio, donde relata con gracia y estilo las aventuras de un pícaro de siete suelas llamado Jorge Carmona, hijo de Manuel Carmona, apodado el Caramocha, que sirvió de guía a la tropa de Gazzielle durante su infortunada incursión en territorio sinaloense, quien fue vencido, finalmente, el 22 de diciembre de 1864 por Rosales. Jorge Carmona lució su título y engañó a gran parte de la nobleza europea.

Olea participó con José G. Heredia en el Primer Congreso Nacional Pedagógico, presentando una ponencia sobre Historia de la educación en Sinaloa.

En 1971, la editora Costa-Amic editó La tragedia de Huitzilac, con la vida y muerte del general sinaloense Francisco R. Serrano.

En los años venideros su bibliografía se enriqueció con Mi sueño, biografía del general Salvador Alvarado, Historia de la fundación del Colegio Civil Rosales; Ecología descriptiva de Sinaloa; Vida de Belisario Domínguez; Leona Vicario y la Ciudad de México; Supervivencia de José Guadalupe Posada; La arquitectura colonial religiosa del estado de Hidalgo; Historiografía de Baja California; Los héroes de Caborca; Los funerales de Amado Nervo; y Los asentamientos humanos en Sinaloa, entre otros.

Murió el 25 de mayo de 1996 en la ciudad de México.

A los dos años de su muerte, el 25 de mayo de 1998, el Congreso del Estado de Sinaloa, inscribió su nombre con letras de oro sobre el Muro de Honor del recinto legislativo, en cumplimiento del decreto número 466, de 17 de marzo de 1998, publicado en el Periódico Oficial El Estado de Sinaloa, número 37, de 27 de marzo del mismo año.

Con información e imagen del libro “Badiraguato”, de Miriam Faviola Soto Quintero. COBAES, 2011.

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