OPINIÓN: Discursos, promesas y acciones

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Debatiendo con mi padre y mi hermano acerca de la gestión de López Obrador y la 4T de repente caímos en cuenta de algo que nos sonó muy extraño, López Obrador actúa como capitalista. Obviamente está conjetura es contraria al discurso que ha manejado – al menos – desde hace mucho tiempo.
Argumentaba mi Sr. padre que López Obrador estaba recaudando todo el dinero posible para poder hacer frente a los desafíos que implica la transformación del país, que es necesario fortalecer la economía para – a partir de ahí – beneficiar a la mayor cantidad de personas posible, tal y como lo dijo en campaña ‘primero los pobres’. Hasta este punto era solo una plática en la que habíamos tocado varios temas, que si esto, que si lo otro, que si aquello… hasta que mi hermano preguntó a mi padre que si él consideraba que recaudar dinero era más importante que atender cuestiones de educación, cuestiones educativas de fondo.
Hubo un momento en el cuál mi hermano y yo nos quedamos viendo, algo nos había saltado, nos quedamos hasta cierto punto –podríamos decir– extrañados e incrédulos. No sabíamos si lo que habíamos escuchado lo habíamos interpretado bien; lo que tanto nos extrañó fue que lo anterior calzaba perfectamente en una de las máximas de Marx «los problemas del país se resolverán a partir del fortalecimiento económico» o dicho de otra forma «la estructura domina la superestructura» dónde la estructura es la economía y la superestructura la sociedad, donde la vida política, social y cultural están subyugadas a la estructura económica del país.
Y eso mi estimado lector, eso, es capitalismo puro y clásico. La idea de López Obrador reproduciendo el sistema capitalista durante su gestión me quedó dando vueltas en la cabeza y empecé a pensar en ello. López Obrador lleva prácticamente recaudando dinero durante dos años para afrontar la situación del país y no se han avizorado al menos intenciones de generar un cambio estructural en la educación o en las oportunidades de desarrollo para la población.
Primero los pobres, lo dijo en campaña; pero se le está olvidando la clase media, los profesionistas que están subempleados, ejerciendo en campos que no son el suyo o simplemente desempleados. Se está olvidando de generar oportunidades de movilidad horizontal, para la clase media y para la niñez. Y esa clase media podría no votar por MORENA en las próximas elecciones.
Yo no digo que no sea posible construir el proyecto de la 4T a partir de la estructura económica, pero para cambiar la superestructura necesitas tiempo. Él no lo tiene, son 6 años de gobierno, ya lleva 2 tratando de fortalecer la recaudación fiscal y «paleando» con programas asistenciales la pobreza (al igual que gobiernos anteriores: «Solidaridad, Progresa, Oportunidades, Prospera»).

Para crear un Estado de Bienestar se debe generar una movilidad horizontal (que la gente crezca cultural y socialmente a través de la educación, alfabetización, aumentar el promedio de escolarización, mejores oportunidades laborales para todos, mejores condiciones de vida, en suma: mejor nivel de vida devengado de estás oportunidades). ¿Entonces? ¿Dónde está la construcción de un programa educativo hecho acorde a las características socioculturales de los mexicanos? Ese tipo de cambios estructurales son los que ocupa la educación en México y no la adaptación de programas extranjeros que están diseñados para otro tipo de sociedades; el hecho es, que ni siquiera son temas que haya abordado públicamente.
A lo que voy es que solo le quedan 4 años y si su visión es darle continuidad a su proyecto de la 4T tiene que trabajar en ejes que causen un impacto ‘rápido’ en la sociedad mexicana con hechos tangibles; a los detractores tiene que callarlos con «hechos» y a sus afines darles una certeza, y no sólo con su discurso de un proyecto de Nación. Porque no tiene certeza de que MORENA vaya a ganar en el 2024. Si en verdad le preocupa su proyecto de largo plazo debe trabajar para la continuidad para la próxima administración, por qué en este momento la derecha está aprovechando toda su exposición a la prensa.
A AMLO le gustan los reflectores y eso lo expone a toda la crítica y la guerra sucia en la que se ha visto envuelto, los alimenta diario exponiéndose a la crítica por comentarios que fácilmente son sacados de contexto y esa es una oportunidad que le da a los troles para mermar su imagen. Recordemos que la finalidad de los mismos en este contexto es generar controversia y envolverlo en polémica, crear mentiras y eso desgasta al gobierno porque tiene que invertir tiempo en desmentirlo; los troles saben que la verdad saldrá a la luz pero en ese día o dos ya lograron su objetivo y mellaron su imagen un poco más.
Dirá usted… Bueno, eso es lo que quieren hacer creer los de la derecha… Que la gente que se dice descontenta después de haberle dado su voto es gente que realmente no estaba convencida en el proyecto de Nación… Pues eso; son votos potenciales que podría perder en las próximas elecciones. Debería enfocarse a planear cambios estructurales en los ejes culturales y sociales a la par que lo hace en la economía.
México necesita una re culturización generacional y ese cambio cultural generacional es el que podría ayudar a combatir la corrupción y el narcotráfico. La clave es la educación, porque el narcotráfico se arraigó gracias a una re culturización generacional del ideal de éxito rápido a través del poder y la abundancia; y para ellos, la «vida recia» lo ofrece. En el imaginario social el narcotráfico y la corrupción le ofrece a las clases pobres mayores beneficios que los que pudieran obtener a través del esfuerzo que deriva de la educación y el trabajo legal.
Pensará… probablemente se estanco en querer devolverle al pueblo lo que le han robado por tantos años. Si es así, debe salir de su estanco.
Apoyar a AMLO no significa que no se deba ser crítico con él. De hecho quienes lo apoyan deben ser los primeros en hacer una crítica objetiva para exigir la transformación que prometió. Le preguntaré algo amigo lector ¿Cuánto tiempo necesita López Obrador para concluir la 4T? a López Obrador le quedan 4 años y no se vislumbra para cuándo y en este momento no hay lugar para fanatismos.
La cosa es que no se avizora para cuando pueda atacar de raíz el problema social y cultural en México con soluciones de fondo, y si no logra, al menos poner en marcha esos cambios, sus detractores tendrán razón, solo habrá vendido espejitos y se podría, no solo plantear como lo hace la derecha en este momento, sino afirmarse que llegó al poder por obsesión y ego personal. Sería más de lo mismo al igual que los gobiernos anteriores ya que su discurso prometió una transformación radical en el país y hasta ahorita no hay indicios de que se esté logrando; ya que no se avizoran cambios estructurales que erradiquen las causas.En este punto Las preguntas son:
¿Cómo va a lograr cambios estructurales de la vida cultural y social en el país? Y ¿Para cuándo?
La historia nos ha enseñado que para lograr cambios estructurales en la vida de una nación se necesita una revolución -la mayoría de las veces armada- entonces, ¿Necesitamos una revolución armada para cambiar todo esto? ¿O solo vamos a jugar a la democracia y demagogia? Porque si el camino es la revolución armada no creo que suceda.
Lo que necesitamos una revolución educacional, un cambio de paradigma que nos lleve a una sociedad educada, pensante, crítica, política y sobre todo ciudadana; y eso no se avizora en este momento de la vida sociopolítica del país.
M.C Juan Manuel Núñez González.
Mazatleco, Descomplicado, Maestro en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales por la UAS. Profesor de Educación Física y Analista Político

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