El “IMSS viejo”, 59 años al servicio del derechohabiente. Historia de su construcción en Mazatlán

0
1267

+ El 19 de mayo del 1961 lo inauguró López Mateos

El doctor jubilado Benito Santos Moreno, es bien recordado y querido por los inválidos que fueron incapacitados o indemnizados por el Instituto Mexicano del Seguro Social, desde su origen hasta hace 1971. Los familiares de los muertos que fueron indemnizados también, porque él era quien daba la última palabra para que se incapacitara a los accidentados o se pensionara a los familiares de los difuntos.

Gratos recuerdos son éstos, como los recuerdos de cómo surgió, cómo se construyó el primer edificio por la Avenida del Mar en el número quinientos, los cuales nos narró, pues estuvo desde el inicio como encargado de la Delegación de Riesgos Profesionales, conocida en estos tiempos como Medicina del Trabajo.

Hoy, 19 de mayo, se cumplen 59 años de que se construyó este edificio, en 1961, y fue el presidente de la República, Adolfo López Mateos, quien develó la placa inaugurativa: hospital, clínica, centro de seguridad social, teatro y oficinas administrativas, tenía el entonces funcional edificio.

Enrique Bogarín sabe algo más, pues él era el dueño del terreno y de la casa sobre los cuales se construyó el ya vetusto edificio.

Entrevistado en su negocio refaccionario, Bogarín nos dijo con amabilidad que con planes futuristas construyó una magnífica residencia, alejadísima de la ciudad, frente a la playa. Todos lo tiraban a loco, pues las orillas de Mazatlán estaban en 1950 por la calle Zaragoza.

Sí. En 1948 compró un terreno de 750 metros, a 10 pesos el metro cuadrado, a Ignacio Lizárraga e invirtió 90 mil pesos en una hermosísima residencia, pero alejada de la ciudad, sin ningún servicio; el agua potable había que llevarla en pipas y para alumbrarse compró una planta de energía eléctrica.

El terreno lo compró en 1948 y lo vendió en 1957 en 600 mil pesos a Benito Coquet, director entonces del Seguro Social. La casa y el sitio eran cada vez más bonitos, pero había que dar paso al progreso. Hubo mucho regateo.

(Es necesario volver atrás, en la voz del doctor Santos Moreno. Estamos en el Departamento Médico Municipal, donde el doctor se dio tiempo para contarnos la historia).

Puede decirse que el Seguro Social se estableció en Mazatlán, por primera vez, el primero de noviembre de 1957 y fue su primer director el doctor Alberto Tripp Flores y el subdirector administrativo el químico-biólogo Gaspar Aguilar.

De 1957 a 1961, los departamentos del Seguro Social tuvieron un loco peregrinar y se encontraban desperdigados por el entonces pequeño Mazatlán: funcionó primero donde cierra (¿o abre?) la calle 5 de Mayo, con la clínica, y el hospital se instaló luego por la calle Zaragoza, metros antes de llegar al paseo; el hospital fue trasladado a la calle Carnaval, y por último a la calle Sixto Osuna, donde era la Guarnición de la Plaza y luego fue Bellas Artes. Todo era cambio, a excepción de sus oficinas administrativas, que estuvieron siempre por la calle 21 de Marzo, esquina con Aquiles Serdán, en el Edificio Ruiz.

Intentó construirse por la Heriberto Frías, cierre con 5 de Mayo, más se suspendieron las obras porque el edificio iba a ser pequeño, pues ya se prestaban casi todos los servicios con las diversas especialidades.

Para empezar a trabajar, el Seguro Social se sirvió de una Unión Médica de Sinaloa y de médicos de confianza. El narrador era de los últimos.

Se construyó el nuevo edificio y el IMSS absorbió y disolvió a la Unión Médica, la cual, podría decirse, se convirtió en sindicato. Las obras se iniciaron en enero y se terminaron en mayo de 1961.

Desde siempre, el doctor Benito Santos, quien estudió en la Universidad Nacional de México (UNAM ahora), trabajó para el IMSS calificando los accidentes de trabajo, las incapacidades, los estados de invalidez, hacer las clasificaciones y grados de riesgos.

En principio se batalló mucho con las empresas y con los obreros, cuyas relaciones conoció a fondo después, porque se le tenía desconfianza al Seguro Social, pero todo cambió y después ambos intentaron valerse de las incapacidades y de las indemnizaciones que otorga la institución aunque los accidentes no sean de trabajo.

Cabe mencionar un error del arquitecto Aguilar, quien hizo la obra. Llegado del centro del país en un mes frío y tomando en cuenta que estaba junto al mar, no le puso ventanas ni sistema de aire acondicionado al edificio, pero tan pronto se inauguró el inmueble se dio cuenta del error y se hicieron las pertinentes reconstrucciones.

El doctor Santos recuerda con satisfacción la magnífica labor de los tres directores que ha tenido durante sus primeros 20 años de existencia: el doctor Alberto Tripp Flores, Héctor González Guevara y Raúl Vizcarra Piña, especialmente el segundo, por su experiencia administrativa.

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Escaleras-3.jpg

Problemas con otros burócratas (el personal del Juzgado de Distrito que no había desalojado el edificio cuya historia se cuenta) han frenado el crecimiento del IMSS, pues a más de las oficinas administrativas que ahora funcionan, en el actualmente antiguo edificio se prestaría el servicio de consulta externa e interna.

Enrique Bogarín y el doctor Benito Santos, son dos testigos partícipes de los cambios cualitativamente bruscos que vivió entonces la sociedad: el uno vio cómo —a pesar de que lo tildaban de loco— el enmontado sitio donde construyó su residencia se convirtió pronto en un asentamiento humano; el otro supo de cómo el servicio de seguridad social, de la nada, empezó a prestar servicio a más de un centenar de miles de personas.

Pasado, presente y futuro constituyen la historia del edificio pintoresco del Seguro Social, ubicado en el paseo costero.

Publicado en NOROESTE-Mazatlán, el 21 de mayo de 1981.

Escrito y actualizado por Juan Lizárraga Tisnado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí