A RÍO REVUELTO, A VER QUIEN GANA

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A los latinoamericanos, ya no nos extrañan ni las invasiones, ni las dictaduras, ni los comportamientos de los políticos, los que detentan el poder y los que lo han perdido, se han padecido por siglos; sobre todo en circunstancias como las que hoy vivimos; conocedores somos de las mil y una estrategias de guerra que se utilizan de manera inmisericorde, para, aprovechándose de verdaderas tragedias, sacar provecho, que rayan en la perversidad; Estados Unidos de Norteamérica es especialista en eso, bien sabido es por todos los países del mundo.

Presidentes de países circunvecinos, se alían a ellos en: invasiones, guerras, bloqueos, derrocamientos y asesinatos de presidentes, para igualmente salir beneficiados; no deja de ser lamentable que, si hay invasiones y derrocamiento de presidentes de otros países es por dos factores:

Primero, porque hay presidentes serviles, que se prestan a verdaderos actos de corrupción y en su anti patriotismo, entregan riquezas y superficies territoriales; con sus honrosas excepciones, los ejércitos de los países latinoamericanos invadidos, son tan cómplices como los propios presidentes entreguistas; conocidas son las dictaduras militares.

Segundo, porque hay ciudadanos cuya ignorancia no les permite dilucidar las maniobras de manipulación de la que son objeto, a grado tal que, aplauden las intervenciones extranjeras, y llegan a verlos como verdaderos salvadores de su Patria, cuando sabido es que, mercenarios y marines, enviados por presidentes estadounidenses, llevan como ordenamiento asesinar a todo aquel que se resista a la intromisión extranjera, a crear caos, escases, mediante sus “bloqueos económicos y materiales de todo tipo, hasta medicinales y alimentarios”.

Ante la noticia del fracaso de la llamada, operación “Gedeón” (término hebreo, cuyo significado es: destructor, el que abolla, rompe, destroza, guerrero poderoso), en esta primera semana de mayo de 2020, mediante la que intentaban invadir, a Venezuela, detener a su presidente, Nicolas Maduro y llevarlo ante, “la justicia” de E.U. utilizando terreno colombiano para su fin, quedó de manifiesto una vez más que, el gobierno estadounidense, encabezado hoy por Donal Trump, descendiente de inmigrantes, no ceja en ese empeño y/o costumbre estadounidense tan arraigada, de andar derrocando presidentes latinoamericanos a fin de satisfacer sus ansias de poder.

La historia nos habla de presidentes con un verdadero sentido nacionalista que dieron su vida defendiendo a su país, uno de los más queridos y recordados es el, Doctor Salvador Allende; lamentablemente no fueron muchos, pero sí los dictadores, como: Anastasio Somoza (nicaragua); Porfirio Diaz (México); Fulgencio Bautista (Cuba); Hugo Banzer (Bolivia); Francois Duvalier “papa doc” (Haití); Juan Ma. Bordaberry (Uruguay); Alberto Fujimori (Perú); Carlos Menem (Argentina); Fidel Castro (Cuba) que, con sus diferentes matices, por los logros alcanzados, tras la revolución cubana de 1959, a pesar del bloqueo económico decretado contra Cuba, por su larga permanencia en el poder (1959-2006), fue denominado: dictador, que no dictadorzuelo, dijeran sus defensores.

Los dictadores que, considerándose, imprescindibles e insustituibles, se aferran al poder mediante disolución de Congresos y Parlamentos, instauración de la represión y desaparición de todo derecho a los ciudadanos, tienen en común, implantar el terror.

Música celestial, seguramente le resonaran en los oídos a Trump, cuando el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en las conferencias mañaneras, en repetidas ocasiones lo llama, “amigo”, y nos damos cuenta los mexicanos que no le llama así, solo por cortesía, son las acciones de sometimiento ante el poderoso coloso del norte que, su gobierno ha venido realizando, una de ellas fue sin duda, toda la parafernalia que se armó con las caravanas de migrantes; quedó nuestro país sometido a los ordenamientos de Trump, en tanto los presidentes de nuestros vecinos países del sur, nada hacían por frenar esas caravanas compuestas por decenas de miles de personas, pero sí extendieron su mano, para recibir millones de dólares entregados por el gobierno mexicano bajo el programa, “sembrando futuro”, proveniente de E.U. de Norteamérica.

El intento de Trump, por derrocar al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro fracasó, y niega ser el principal promotor de esa acción, cuando, dos de sus propios hechos lo desmienten; durante la presentación de su informe de gobierno, en el recinto de los congresistas norteamericanos, presentó a Juan Guaido, como el “legítimo” presidente de Venezuela, posterior a esa acción, lanzó orden de aprehensión sobre el presidente, legítimamente electo, Nicolas Maduro, con millonaria recompensa de por medio, bajo cargos de: lavado de dinero y nexos con narcotraficante.

Merecemos los mexicanos, que elegimos a nuestro presidente mediante un proceso de elección democrático, que nuestro país mediante su representación, asuma una postura digna ante este nuevo intento del presidente de E.U. de profanar el suelo, de un país latinoamericano hermano.

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