“Bombardeo” sobre Mazatlán por los constitucionalistas: 6 de mayo de 1914

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En plena revolución, el seis de mayo de 1914, Mazatlán fue bombardeada desde un avión, un biplano que los constitucionalistas traían entre sus equipos de guerra.

El puerto estuvo sitiado por las fuerzas del general Obregón. Cerca del cuartel temporal de los revolucionarios en la Casa Blanca, se improvisó la pista de aterrizaje en las marismas de Palos Prietos.

Los primeros días que estuvo aquí el aeroplano fue utilizado para arrojar proclamas a la población. El aparato volador causó gran expectación entre los mazatlecos. Las familias enteras salían de sus casas para ver sus evoluciones y tratar de obtener lo volantes de propaganda, mientras la policía se dedicaba a decomisar los papeles que cayeran en manos de los vecinos.

 Poco después de las ocho de la mañana del día seis de mayo el biplano levantó vuelo con la misión de bombardear una fortaleza ubicada en la cima del cerro de la Nevería. Las bombas que transportaba para cumplir el encargo militar habían sido fabricadas en Navolato. En su manufactura se empleó dinamita, carbón, recortes de acero y fulminantes, forrando estos materiales con una bien estirada piel de cerdo húmeda, la cual al secarse dio la consistencia necesaria para la explosión.

Tripulaba el avión el Capitán Gustavo Salinas y su copiloto Teodoro Madariaga se encargaría de arrojar las bombas.

Sin embargo, el bombardeo no ocurrió según lo programado, durante una maniobra, el avión sufrió una sacudida cuando volaba sobre la ciudad. Al copiloto se le soltó, entonces, una de las bombas.

 Esta “bomba perdida” fue a caer en la esquina de las calles Francisco Cañedo (Canizalez) y Carnaval. Hubo cuatro muertos y un gran número de heridos.

Uno de los testimonios que han recogido los cronistas de la ciudad fue el de una persona que siendo niño presenció el bombardeo. Dijo que mientras jugaban en las calles cercanas al lugar del hecho, vieron que del aeroplano que sobrevolaba la ciudad cayó un bulto negro. Creyeron que era un bulto de propaganda en favor de la Revolución y corrieron hacia el lugar en el que creían que iba a caer.  Fue así como escucharon el estruendo y vieron los cuerpos de las personas que mató la explosión.

 “En la parte alta del edificio ubicado en Canizales y Carnaval, los obreros de una fábrica de calzado recibieron una lluvia de balines, resultando dos hombres heridos. Doña Longina de Rivera y el señor Alfredo Zúñiga quedaron muertos en el acto, destrozados por la explosión; el jovencito Cosme Ornelas, que ahora es dentista y reside en Escuinapa, resultó gravemente herido, lo mismo que su hermano menor; la señorita Refugio Olmeda, hoy señora de Medrano, la señorita Matilde Urquijo y otras personas más recibieron el impacto de los balines: el señor don Enrique Claisse, propietario de una mercería en Cinco de Mayo y Guelatao (hoy Ángel Flores), salió milagrosamente ileso, no obstante encontrarse a pocos pasos de la explosión”.

El hecho fue producto más de un accidente que de un acto heroico.  

Información e imágenes de http://amigosdemazatlan.com.mx/1914elsitiodeMazatlan/esw_preview/index.html?1360443992

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