LA CUARTILLA/ EL GIRASOL /GILDARDO IZAGUIRRE FIERRO

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Brotó sin avisar, lo vi ya crecidito en el espacio macetero que se deja frente a las casas y como es la flor preferida de la Frida, lo alimenté con tierra de la composta casera y en unos cuantos días se desarrolló y cuajó de botones; al poco rato, en un amancer tierno, recien estrenado, descubrí la primera flor, más bien inflorescencia, formada por más de cien florecillas, las de la periferia que son asexuales y la del centro, en espiral, son las que se hacen el amor cruzado, son las que tienen sexo, como lo descubrió hace mucho el botánico Carlos Linneo y lo bautizó como Helianthus annuus.

Con la primera inflorescencia, llegó la primera abeja, la blonda abella, como les decía Mauricio Maeterlink, en su “Vida de las Abejas”, aquel librito que en México publicó La Prensa, hace muchos años y que es una maravilla de leer.
Al rato, 20 botones se abrieron y aquello fue un estallido de amarillo y una zumba zumbadera de rubias abejas, como la de la foto de arriba; son abejas viejas de 20 días, que ya han pasado por varios oficios: barrenderas, cuidalarvas, abanicadoras, asistentes de la reina, fabricadores de miel y cera; su ultimo oficio es de recolectoras de néctar y polen, trabajan en eso

tres semanas y mueren. Esta flexibilidad en los oficios es lo que los biólogos llaman polietismo, que significa cambiar de chamba con la edad; precisamente esa plasticidad de competencias es lo que exige el mundo laboral actual a las generaciones del nuevo milenio; por eso los sabios latinos acuñaron un refrán: “si sapis; sis apis” (sí sabiduría; sé abeja).
El girasol sigue creciendo, y en la casta hora del amanecer (como diría García Lorca), reviso los nuevos botones, corto las inflorescencias secas y le arrimo más nutrientes. Ayer ya había dos abejas por cada inflorescencia y aprovecho para recordarles la oda que les compuso el poeta Neruda, donde las nombra proletarias perfectas, que entran a una corola por negocio y salen con traje de oro y botas amarillas. Salud para las abejas, salud para el mundo y que se joda el coronavirus. Hay esperanza.

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