LA CUARTILLA / DE LA BOTICA FAMILIAR A LA FARMACIA TRANSNACIONAL

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Pa´ la Dra. Sarahí Ross, que
fue atacada por Rickettsias

El dolor de oído se curaba con hojas de ruda maceradas en aceite de comer tibio; los males de la panza ameritaban una lavativa (enema le llaman hoy) que te limpiaba las tripas con un fornicador bitoque de aplicación anal; el epazote para las lombrices; la flor de ceniza para las agruras; el té de las hojas de naranjo y de guayabo para lo que fuera, pero el de Damiana para la debilidad sexual; recuerdo que para la fiebre se tomaba una pastilla de Aralen y lo que no se olvida es la cucharada diaria de emulsión Scott, que en aquellos tiempos si era de hígado de bacalao apestoso. Esto era parte de la botica doméstica. Y éramos felices.
Hoy la botica ha desparecido para evolucionar a farmacia y ésta se ha convertido en una monstruosa industria de miles de millones de dólares que ya no tiene la misión romántica de combatir los males que padece el mundo, sino la ganancia vil y pura, con la cual compra y corrompe gobiernos, congresos, asociaciones científicas, y así controla la producción, distribución y comercialización de los fármacos que circulan en el mundo.
Aquí en México tenemos un personaje que fue clave en el auge de esta industria, el Dr. Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, el descubrió y patentó la hormona noretindrona, el principio activo de la píldora anticonceptiva, se la vendió en 10 dólares a la transnacional Syntex (hoy comprada por Roche) que se hizo millonaria con la venta de la famosa píldora en los años 50 del siglo pasado, uno de los primeros éxitos farmacéuticos (como lo fue el más reciente éxito de la Zodovudina o Retrovir contra el Sida o el Prozac antidepresivo); el Dr. Miramontes nunca fue mercader de la salud, pero en venganza contra la píldora, procreo 10 hijos. La clínica del IMSS-Tepic lleva su nombre. Le debemos una biografía.
La Dra. Marcia Angell de la Universidad de Harvard, una de las intelectuales más influyentes en el mundo de la medicina gringa, escribió el libro “La verdad acerca de la industria farmacéutica” en el que revela cómo se las gasta esa industria para hacer sus tranzas, un ejemplo: cuando está por vencerse la licencia de la patente de un medicamento (que es de 20 años) le hacen una ligera modificación al producto y lo registran como innovación y se ganan otros 20 años de licencia, de tal modo que nadie más lo puede fabricar y así se evita que el producto sea genérico y se abarate.
Las empresas que rifan en este negocio son: Pfizer, Merck, Johnson & Johnson, Bristol-Myers, GlaxoSmithKline (GSK, la que nos vende las cápsulas a los viejos prostáticos), AstracaZeneca, Novartis, Roche (la que hizo rica el Dr. Miramontes con la píldora) y Aventis. Esas empresas mienten cuando dicen que gastan en la investigación básica, por lo general se aprovechan de las investigaciones de las universidades públicas; además ejercen control sobre los organismos que evalúan los productos (como la FDA), así como también controlan la investigación clínica de los medicamentos. Cualquiera de esas empresas tiene el poder de bloquear la producción y distribución de un medicamento para obligar a un país a que le compre al precio que ellos impongan o prohibirle que fabriquen genéricos.
Con este poderoso imperio se enfrente el actual gobierno federal: una industria farmacéutica global con fuertes tentáculos en el país, que no se tienta el corazón para jugar con la salud de los mexicanos y generar un desabasto de medicamentos, sobre todo los que pueden afectar a niños y ancianos.
La conclusión es evidente: el Gobierno mexicano debe aprovechar el talento y la creatividad de nuestros 30 548 científicos de élite, registrados en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), para reorientar la actividad científica y tecnológica a la producción de bienes y servicios que la patria requiere. Veamos a la asediada Isla de Cuba, que con todo y las agresiones del imperio ha logrado desarrollar su propia farmacia, de tal modo que ahorita está ayudando al combate del Coronavirus con su antiviral Interferón α 2B Recombinante (IFNrec), seleccionado por los chinos.
Le recomiendo que lea el libro de la Dra. Marcia Angell, no tiene que comprarlo, está disponible en Internet. Y no se enferme.

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