QUITAMOS O CONSTRUIMOS UN MURO / Blanca Nieves

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El presidente de los EE.UU. de Norteamérica, Donald Trump (Partido Republicano), presentó ante los congresistas, sus invitados y, a la ciudadanía de su país, su tercer informe; inició exhibiendo su desacuerdo con la presidenta del congreso, Nancy Pelosi (Partido Demócrata), al dejar a ésta con su mano extendida, al entregarle la carpeta que contenía el informe en mención.

Ella, por su parte, como respuesta ante tal falta de educación y respeto a su investidura como congresista y presidenta en funciones, así como a su calidad de ser humano y, mujer por añadidura, al término del evento, tomó un legajo de hojas, que suponemos, contenía el informe escrito de Trump y lo partió en dos, tomó un segundo legajo e hizo lo mismo, para luego con una actitud de indiferencia, arrojarlo en la misma mesa.

Tanto la primera, como la segunda acción, fue criticada acremente por analistas políticos, nacionales e internacionales, argumentando, en el primer caso, que: “son reacciones muy propias del presidente Trump”; en relación con Pelosi, se dijo que: “no fue capaz de contener su enojo”; otros que: “Trump, se merecía eso y más, pero que la congresista, debería de haber actuado como corresponde a su investidura, y solo Trump, habría quedado muy mal parado ante el mundo”.

Quienes conocen con amplitud, sobre la economía de EE.UU., han dicho que no está en la bonanza sobre la que Trump habló; igualmente haciendo referencia al desempleo, los problemas de salud, la paz que impera en su país, y la grandiosidad de que lo revistió en todas sus áreas, fue desmentido.

No así, en lo que a su belicosidad se refiere, pues los errores que ha cometido, atacando a líderes de oposición, asesinando a “enemigos”, que están a miles de kilómetros de distancia de ese país norteamericano, ha sido visto, más como una información, una verdadera provocación; igualmente su reconocimiento, a Juan Guaido, venezolano, quien desde Estados Unidos, ha sido ungido como presidente de un país de América del sur y, quien ha mostrado un incondicional servilismo ante Trump; su defensa total al armamentismo de sus ciudadanos y el anuncio de los aproximadamente 800 kilómetros de construcción del muro en la frontera sur, que será pagado por los mexicanos, fue todo esto muy aplaudido, tanto por republicanos como por demócratas

Enfatizó sobre, el control que se ha mantenido en México de los migrantes provenientes de Guatemala, Honduras, San Salvador y otros países, que han tomado como su vía de acceso a este país, para ingresar al vecino país del norte.

La migración, como ya es sabido, tiene su origen en la búsqueda de una mejor vida en otros países y no termina aun, el “sueño americano”, que los lleva a abandonar sus propios países ante el desempleo, la pobreza y la violencia que ahí padecen, pero paradójico resulta que, en el inicio de éste nuevo gobierno, presidido por el presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se alentaba a los migrantes a cruzar México y, tras amenazas de Trump, de que, si no no se ponía un alto a esas multitudinarias caravanas de migrantes, los mexicanos pagaríamos las consecuencias, iniciando con un incremento a los aranceles a los productos mexicanos de exportación a ese país vecino.

La política migratoria, cambio radicalmente y, el nuevo trato que se da a los migrantes en transito por México, difiere mucho del anterior, pues ahora es la Guardia Nacional, quienes se enfrentan a ellos y hacen lo posible por devolverlos a sus países.

La argumentación del presidente, AMLO, es: “a los migrantes se les está cuidado”, “los estamos protegiendo”; agregado que, es pertinente: “que presenten documentación para saber quien está ingresando a nuestro país”, que no está por demás decir, es muy similar al suyo, pues aquí en México, la pobreza, la inseguridad y el desempleo, siguen siendo los principales problemas que se padecen.

Una utopía es que, teniendo como vecino a quien tenemos hacia la frontera norte, intentáramos eliminar las ballas, las cercas de púas y los muros, por lo que debemos de pensar seriamente los mexicanos, ¿que tanto nos convendría, elevar un muro mucho más alto y largo del que Trump está construyendo, y voltear amigablemente hacia otros países, sobre todo, a los que tenemos como vecinos en la frontera sur de nuestro país?.

Sin duda otro gallo nos cantara a todos los países latinoamericanos y, otro les cantaría a nuestros vecinos del norte.

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