LA CUARTILLA/ EL MERCADO

0
96

EL MERCADO
El mercado, por las mañanas está cuajado de vida, es un irivenir de trabajo; un ataque a mansalva de olores, colores y sabores. En una esquina la venta de coricos, tortitas de nata, jericallas y frascos de chiltepines, rojos y secos; das la vuelta y te inunda el fresco olor del cilantro picado; el toc-toc de la tabla taquera que funciona como la campana de Pavlov; más allá las chorreadas te provocan y luego el denso vapor, pastoso, de los tacos de cabeza y enfrente los esquimos del Griego, que hace muchas mañanas era obligada parada de mis hijas y sus primas, hoy todas casadas y desparramadas por el mundo, pero siempre recuerdan su “esquimo y el bollito mañanero”.
Entras y a la derecha, la pollería, unas hermosas muchachas, de porte aristocrático, ejercen el oficio plebeyo de descuartizar pollos y vender pechugas y mollejas; a la izquierda, la pescadería, pargos sorprendidos con los ojos abiertos y la boca en O, como buscando la última bocanada de oxígeno disuelto; las sierras y curvinas sólo en temporada.
En los pasillos te topas con el vendedor de cachitos que te ofrece “el para hoy” y por ahí debe andar el fantasma del Butho, personaje urbano incrustado en los rincones de este mercado municipal. Y te envuelves en los retazos de pláticas que oyes al paso y llegas a las carnicerías, con las cabezas de puerco rositas y trompudas (la trompa es el principal órgano sensorial y el ronquido, el atrayente sexual del macho, que suelta una feromona irresistible para la cerdita, ojalá fuera igual con nuestros ronquidos); esas cabezas eran el terror de mi hija Frida.

Hueles el dulzor de los plátanos, calabazas y camotes, tatemados y enmielados, se te hace agua la boca y divisas la variada, multicolor, oferta de frutas y verduras: la guayaba de Puebla y Aguascalientes; la uva de Sonora; las hortalizas de nuestros valles, con el tomate, pepino y la rotunda y sánscrita berenjena (en Mérida te la sirven en rodajas empanizadas y es una verdadera delicia); los mangos de Escuinapa, en temporada. Más al fondo, dominando toda un área esquinera, está la tienda de los milagros: pócimas y conjuros para quitar hechizos y que vuelva la endina o endino; ajo macho y sal negra para la salación; Malverdes y Judas Tadeos con la vara en la mano izquierda para la buena fortuna, etc. Ahí Pregunté si acaso había algún polvo para espantar a los malos gobiernos como el que tenemos hoy, pero todavía no se fabrica esa mercancía.
Échese una vuelta por el mercado y recibirá una bocanada del vivir diario. No se arrepentirá.
(Nota. Va nuestro abrazo solidario para Mario Martini, uno de los mejores periodistas de la comarca; los ataques contra su hijo mediante perfiles fasos de Facebook, son una prueba de la mezquindad y ruina moral del actual gobierno municipal, que llegó al poder con una plataforma de ideas nobles y generosas, que son fundamento del ideario de Morena; pero que ha sido usurpado por una pandilla espuria de traidores).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí