DESCOMPOSICIÓN HISTÓRICA /Blanca Nieves Palacios Barreda

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Es comprensible que, a un año del inicio de este nuevo sexenio cuya presidencia recae, con el voto ciudadano, en Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no sea apropiado, pedir, solicitar o exigir, que todo un sistema de corrupción sea transformado radicalmente.

El gobierno lopezobradorista, no podrá dar solución a muchos de los problemas que por décadas ha padecido la sociedad mexicana: como cambiar la mentalidad de los millones de ciudadanos que nacieron, crecieron y se formaron viendo que la corrupción era la única forma de llegar a escalar a las altas esferas sociales, ya fuera como político, narcotraficante o empresario evasor de impuestos; presentar a los miles de desaparecidos de hace 20 o 30 años atrás; hacer que los empresarios y políticos devuelvan los miles de millones de pesos de los que se apropiaron de manera cínica y perversa empobreciendo a millones de mexicanos; cambiar la mentalidad de los miembros del ejército, que, con el poder de sus armas han cometido los peores delitos sin recibir castigo y cambiar el que, los compromisos de los gobernantes con los delincuentes ya no existan.

Durante el primer año de este sexenio, hemos visto a un presidente de la República que, al parecer es incansable y, hemos escuchado de él, muchas alabanzas al Ejército Nacional, tantas como las que dirige a un presidente estadounidense llamado, Donald Trump, así como las que le hace a la clase empresarial, y nos habla cotidianamente sobre que, en esta 4ta. Transformación, no habrá más corrupción.

Y muchos mexicanos nos preguntamos, ¿en qué consiste en realidad la 4ta. Transformación?, porque no basta que se nos diga que, “ya no hay corrupción”, no es eso lo que los ciudadanos deseamos escuchar, deseamos que cuando se nos dice desde la presidencia que, “ya no somos los mismos”, así fuera, lamentablemente , el “enemigo” y/o adversario sigue enquistado no solo en el gabinete presidencial, sino en todas las esferas que conforman el gobierno.

No ser los mismos significa que, son otros los personajes que dirigirán el destino de nuestro país y que esa aplicación pronta y expedita de la justicia será una realidad; rescatar el Estado laico y mantener la división sana y respetuosa entre la iglesia y el Estado.

Tener un sistema de gobierno diferente al que padecimos por mas de 70 décadas, es nacionalizar todo aquello que fue privatizado sin el conocimiento y menos la aprobación de los legítimamente propietarios de todos los bienes de los que fuimos despojados y aún hoy siguen usufructuando empresas extranjeras.

Transformar es cambiar, y al parecer no son muchas las cosas que han cambiado; todavía los tránsitos paran a conductores de vehículos tras una falta y le preguntan: ¿cómo nos vamos a arreglar?; los burócrata, discretamente reciben un “apoyo económico”, para que un trámite sea solucionado con rapidez; los policías siguen siendo cómplices soterrados de los cárteles delincuenciales; los Bancos siguen en manos de extranjeros cobrando los intereses que se le antoja, las carreteras privatizadas, los contratos leoninos e incumplidos en PEMEX, siguen vigentes.

Los ex presidentes, gobernadores y toda la clase política, siguen los patrones conductuales corruptos de hace muchos años atrás; los Partidos políticos prestos a recibir enormes cantidades millonarias para hacer política (?); la educación en manos de organizaciones religiosas; las Universidades del Estado manejados como empresas particulares de Rectores y ex Rectores; los funcionarios de alto rango, como emisarios del pasado intocables y lo que es peor, teniendo como defensor al mismo presidente AMLO, bajo el argumento de que las millonarias posesiones de las que disfrutan son de sus esposas, tal cual lo dijeran en su momento en el sexenio pasado, un Enrique Peña Nieto, un Miguel Ángel Osorio Chong, o un Luis Videgaray.

Muchos mexicanos dicen con claridad: “yo vote por López Obrador, por no votar por el PRI o por el PAN” y, sinceramente se desea, no padecer una nueva frustración como la que se nos asestó en el 2000, con Vicente Fox Quesada; se otorgó el poder, mediante el beneficio de la duda, a un hombre que aseguraba que: “por el bien de todos, primero los pobres”, “por encima de la ley nada, al margen de la ley nadie”, no se nos dijo nunca que: ante la mafia del poder, “habría borrón y cuenta nueva”, que se privilegiaría a una organización religiosa y se empoderaría, aún más, a empresarios y al Ejército.

Deseamos los mexicanos que, la 4ta. Transformación no sea solo un slogan, sino un verdadero compromiso que, tras un año en el poder, empecemos a ver reflejado en el rescate de todo lo que nos pertenece, se aplique la justicia a quienes son causantes de todo este, “tiradero” según dice el mismo presidente, porque de ese “tiradero”, hay responsables, con nombres y apellidos; por lo que a la encuesta que propone hacer para llevar a juicio a los expresidentes anexe la pregunta sobre el enjuiciamiento que se debe hacer al exgobernador de Puebla, Manuel Bartlett Díaz, y actual director de la CFE.

En esta 4ta. Transformación no deben tener lugar, los Poncio Pilatos.

                                                                                         bnpb 146@hotmail.com

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