EL CONGRESO LOCAL: POLÍTICA Y COMEDIA GILDARDO IZAGUIRRE FIERRO

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Once de la mañana, día de la Guadalupana que bajó del Tepeyac, en el Congreso de los Diputados sinaloenses, hay bullicio: un grupo de químicos embatados y del sector salud piden que los recategoricen, un contingente de maestras cantan alegres y ruidosas su propia versión de “un violador en tu camino” y nosotros, los que estamos en gayola y fuimos a darle un abrazo solidario, que es la ternura entre compañeros, a Angie Valenzuela, la Síndica Procuradora de Ahome, donde mal gobierna el tejano y misógino “ Billy” Chapman.
Un personaje, que quizá simboliza la forma y fondo del Congreso, ganduleaba entre los asistentes, vestía una camisa burdelera y un morral guadalupano, andaba regalando paletas de chamoy: era el diputado por Angostura José Manuel “Chenel” Valenzuela, que igual se disfraza de luchador, de músico salsero o de Sor Juano. Le vale madre la balacera y a lo mejor es el espíritu que campea en los restantes 39 diputados locales: dejar pasar, dejar hacer y no comprometerse en los temas de peso; en fin, el hueso dura tres años y la vida es una tómbola.
La Presidenta llama al orden, nadie hace caso, comienza el pase de lista, hay mayoría. El Diputado Campesino Ocadio “el Cayo”, en silla de ruedas, se retira después del pase, convalece de una operación, pero hace presencia, el suplente ya anduvo zopiloteando y hay que cuidar el curul. Al fondo del recinto se mueve “El Zurdo” Ríos Rojo, el mejor diputado que ha tenido la izquierda en Sinaloa, pero que hoy devino en Jefe de la tramoya diputadil. Sube y baja el telón financiero para mantener la escenografía del Congreso.

Se inicia la función con la aprobación de un racimo de jubilaciones, chamba que se puede hacer en comisiones y no quitarle horas al debate parlamentario. Sube a tribuna una Diputada, muy joven, chaparrita, por el ruido no capte su nombre, habla en nombre de los profes para que el SNTE ya no les descuente la cuota sindical a los jubilados y se echa una cita de Benito Pérez Galdós, un escritor del siglo XIX, muy famoso en su tiempo, que también fue diputado y su mérito es que nunca habló en el parlamento. Le recomiendo, por aquello de primero los pobres, la novela Nazarín, un cura que quiere vivir las aventuras de Jesús y don Quijote. La prosa de Don Benito sigue siendo una de las mejores.
Le toca a la señora Diputada del PAS y de arriba alguien la grita ¡¡Corrupta ¡! Y la señora se engancha y contesta ¿Te consta?. La señora carga la cara enfurruñada, como si tuviera pujos u otra enfermedad. Es difícil para esta gente, ya que tienen que negar lo evidente: el PAS vive de la UAS. Su alegato es sobre la necesidad de atender una patología en acenso, la ludopatía; por supuesto, nada contra la causa, los casinos; sino contra los efectos: el vicio del juego.
Sigue el Diputado Capi, que tiene el cuerpón de Hercules Poirot, el policía de Agatha Christie, pero quien sabe si su inteligencia deductiva; menciona las cifras de feminicidios y como si bastaran conjuros dice: “no pueden seguir esas cifras”. Ya vamos en el segundo lugar nacional en el tablero de feminicidios. No propone nada, si acaso que no está de acuerdo con experimentos en seguridad en referencia a la Guardia Nacional.
Sube un Diputado que gasta sus 15 minutos en un rollo entrambolicado y que hasta invocó algo de atracción simbólica, sólo para pedir una modificación a un artículo del Código Familiar y que las actas de nacimiento para trámites escolares sean gratuitas; le sigue nuestra diputada Flor Emilia, sube como en pasarela, elegante, bella; dueña ya del escenario y a nombre de la Comisión de Turismo, pide que se apruebe una partida presupuestal para la recertificación de varios pueblos mágicos. Se aprueba por obvia y urgente resolución.
Por fin se llega al punto, el posicionamiento del Congreso ante la violencia política de género que ha cometido el Alcalde de Ahome Billy “El Bilioso” Chapman, contra la Síndica Procuradora Angelina Valenzuela. Suben dos diputadas, entre ellas la presidenta de la mesa y sin mayor compromiso ofrecen sus apoyo a la Síndica, cierra esa ronda, Adriana, una diputada de greña encrespada que le pone más enjundia a su postura solidaria; las tres diputadas le piden al Presidente de Ahome que acate el dictamen del Tribunal Electoral de Sinaloa y le pida disculpas a la Síndica.
Desde gayola la raza pide más, quiere compromisos, por ejemplo, una Comisión del Congreso que inicie los trabajos para el juicio político de Chapman; pero nada. Cierra una nueva ronda el diputado Lobo, quien aprovechando que lo masculino también es género, acusa que sufre violencia política; entonces, para cerrar la función, la diputada presidenta se le echa encima y por primera vez, según las crónicas parlamentarias, le apagan el micrófono a un diputado porque se le acabó el tiempo. Hay un connato de zafarrancho. Los jefes de las bancadas lo resuelven: un minuto más para el Lobo, y uno espera una frase citable, ´pero no, nada más reitera su apoyo a Angie. Es el Show. Es el Congreso de nuestros Diputados. (Nota. Por cierto, en las instalaciones del Congreso hay cría de gallinas y gallos japoneses, que cacaraquean y se pasean muy orondos por las áreas verdes. O sea que huevos si hay).

CHENEL EL DIPUTADO “SORJUANO” DEL CONGRESO LOCAL

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