La columna de Blanca/ NARRACIÓN IMPOSTERGABLE/ Blanca Nieves Palacios Barreda

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Corría el año de 2015, cuando la euforia de cientos de sinaloenses se reuniría para manifestar en el puerto de Mazatlán, su apoyo al líder del movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien empezaba a ser reconocido por el apodo otorgado por sus adversarios: “pejelagarto”, al que respondía con una frase que quedaría en la memoria colectiva: “seré peje, pero no lagarto”, de ahí “el peje”.
Ese día 4 de octubre, todos aquellos asistentes, en su mayoría personas que durante muchos meses recorrieron calles, colonias, rancherías, afiliando a ese nuevo movimiento, en el que se depositó toda la confianza y la esperanza de que, con un líder de tal envergadura, se lograría ese verdadero cambio en México, en el que imperaría la justicia, la igualdad, sin autoritarismo y se combatirían a la que AMLO, su dirigente, calificó como: “la mafia del poder”; aunado a esto, el gritar por todos los espacios del territorio mexicano que: “por el bien de todos, primero los pobres”, no dejaba lugar a dudas de que era, el líder por décadas esperado, por millones de pobres mexicanos.
No importaba su historia política, que hubiera sido miembro destacado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), era cosa del pasado, acostumbrados los mexicanos al chapulineo político, no se le dio importancia; pero, cuando en ese evento, en el presídium, acompañado por quien había sido presidente del Comité Ejecutivo Estatal de MORENA, Luis Guillermo Benítez, y el Presidente de dicho Comité, que recién había sido electo, Jaime Palacios Barreda, presentó a, Jesús Estrada Ferreiro, un reconocido priistas de la peor ralea, como “Promotor de la Soberanía Nacional” (PSN), y candidato a Gobernador por el Estado de Sinaloa, la sorpresa fue mayúscula.
Todos se preguntaban ¿cómo era posible que AMLO, estuviera nombrando a ese priista como PSN; la inconformidad y la indignación afloro a grado tal, que no dieron lugar a que el líder de MORENA, pudiera hablar, menos aún al priista Estrada Ferreiro.
Desde ese momento, Benítez Estrada, para quien no resultó ninguna sorpresa el ignominioso nombramiento de PSN, en la persona de Estrada Ferreiro, encontró al culpable, al nuevo presidente del Comité Estatal de MORENA, porque además había tenido la osadía Palacios, de solicitar los estados financieros del Comité Estatal.
Al trasladarse a la ciudad capital de Culiacán, en un evento similar, sin AMLO, tener un acercamiento con el nuevo presidente del Comité Estatal, Jaime Palacios, a fin de intercambiar impresiones, y conocer la razón del rechazo de los militantes morenistas hacia el designado PSN, optó, nuevamente, en la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), lugar de la asamblea de MORENA, en presentar a su PSN y candidato a gobernador por este partido, la respuesta fue igual a la de los mazatlecos, pero en grado superlativo; el culpable a los oídos de AMLO, que escucharon a Guillermo Benítez “el químico”, fue Jaime Palacios y un grupo de militantes que no aceptaban la decisión de su líder nacional.
Con la dignidad propia de una persona con una convicción férrea, y sin ambiciones estrictamente personales y, en aras de que se conservara la unidad de los militantes morenistas, intentó hablar con AMLO, la respuesta en tres ocasiones fue un rotundo ¡NO!
En dicha asamblea, en la que destacaron mujeres con un gran compromiso social y de lucha, entre las que se encontraban, Florina García Bojorquez, Mercedes Ibarra, entre otras muchas y muchos militantes, pedían a gritos a AMLO: “fuera Estrada”, la respuesta fue: “que eran todos infiltrados de Mario Valdez (MALOVA) y Juan Millan, ambos ex gobernadores priistas”, cuando el verdadero infiltrado era Jesus Estrada Ferreiro y lo tenía ahí a su lado.
Todo esto, motivó el desconocimiento de Jaime Palacios, como presidente del Comité Estatal y su expulsión de MORENA, junto con: Alfredo Millán Alarid; Ernesto Saldaña; Humberto Aramberri; Sthefany Rea Reatiga, Salomón Monárrez Meraz; Carlos Rea Reatiga Manuel Arturo Barrantes Tarriba; atendiendo el Comité de Honor y Justicia de MORENA a las acusaciones hechas por, Guillermo Benítez “el químico”, que finalmente no dio cuentas claras de su gestión como presidente.
En 2018, ya en la presidencia AMLO, y con una caterva de oportunistas corruptos, de todos los Partidos, que solo llegaron al Partido de MORENA, a ocupar diputaciones, senadurías, presidencias municipales, Secretarías de Estado, las cosa presentan otro color.
Hoy en 2019, con un cinismo des vergonzante, en las asambleas, para elegir delegados hacia el Congreso de MORENA, en el que se elegirá al nuevo Comité Nacional, quienes ya ocupan puestos como diputados o senadores, pelean rabiosamente por ocupar otros puestos, para ellos y sus familiares, realizando las acciones más inescrupulosas, que nada tienen que pedir a las que, por décadas, hacían el PRI y el PAN; algo tendrá que ver que, hoy MORENA, recibirá más de mil millones de pesos como prerrogativas.
No es posible voltear los ojos a otro lado cuando vemos con tristeza que, el esfuerzo y la esperanza de millones de mexicanos, unos cuantos ambiciosos oportunistas, las estando haciendo garras.

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