A CUARTILLA/ Gildardo Izaguirre Fierro/ EL VENDEDOR DE LA PATRIA AL VENDEDOR DE SILENCIO

0
40

Enrique Serna la volvió a hacer: convertir los archivos históricos en novela, lo hizo con “Ángeles en el Abismo” (un juicio  del Siglo XVII, del Santo Oficio contra una falsa Santa Teresa de Jesús), también con “El Seductor de la Patria” (las tropelías noveladas de Santa Anna, un éxito a pesar que ya Rafael Muñoz había escrito “El Dictador Resplandeciente”) y ahora nos receta “El Vendedor de Silencio”, las aventuras y desventuras de Carlos Denegri, un genial y corrupto periodista que dominó la escena periodística durante varios sexenios, desde Ávila Camacho hasta Díaz Ordaz.

Se hizo de prestigio con sus reportajes y entrevistas a científicos, artistas, escritores, políticos; sólo le faltó entrevistar  a Dios; pero su negocio, mediante el cual vendía hasta las comas y puntos suspensivos, fue la invención de la Columna Política construida con párrafos cortos, en cada uno de ellos escupía una opinión, un chisme venenoso que aniquilaba a los opositores que el gobierno en turno le señalaba, todos sabía que era la pluma del gobierno (ese tipo de columna hizo escuela en el periodismo, no necesariamente chayotero, por ejemplo “Indicador Político” de Carlos Ramírez;  o uno más local “Asoleadero” de nuestro Querido Francisco Chiquete).

Serna, como un correlato de la vida burdelera y etílica de este personaje, nos describe la vida política de los años 50 y 60, cuando la revolución se “bajó del caballo y se subió a un Cadillac” (la frase es de Denegri); época en que se consolidó un sistema político corrupto y autoritario que desembocó en la rebelión del movimiento estudiantil-popular de 1968; año en que se inicia el declive de ese sistema político y también del modelo de comunicación sometido al Estado, con un Excelsior dirigido por Don Julio Scherer y después la Revista Proceso.

Serna le dedica muchas páginas a las relaciones patológicas de Carlos Denegri con las mujeres, a las cuales encantaba con su vaho de fama y poder, para después maltratarlas, golpearlas; fueron famosas sus actos violentos en lugares públicos; se casó varias veces pero su alcoholismo y misoginia lo separaba de sus mujeres. La Ultima fue Linda (Natalia en la novela), veinte años más joven, le aguantó borracheras y golpes, hasta que un día de enero de 1970, en plena borrachera, le colocó una bala en medio de la frente. Y todo mundo suspiró aliviado, ya que además de  que el personaje daba miedo, sobre todo generaba asco, como apuntó Don Julio Scherer.

(El libro lo presentará Serna el miércoles nueve de octubre a las  siete de la noche en el Ángela Peralta. Todo gratis, menos el libro, ahí nos vemos).

https://lh4.googleusercontent.com/proxy/cP0kDR2Sud4lNCxSoVrKAbYuE5EC8uhkZKuqLI8AV1ho64rAFroVfmzOwRhItn-KuX48nTB1RBrKJVmKNZeMJsFuPnHllONRSyKvpZ3t96lWkS2XS7Ca52YHstvbWzLXl1WD7vIZA1JQ1DO_8qxAhOA=s0-d

CARLOS DENEGRI Y SU ESPOSA LINDA, ESTA FUE LA ÚLTIMA, QUIEN NOMÁS UN TIRO LE DIO.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí